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miércoles, 10 de abril de 2013

Leyendas en Tomatlán Jalisco

 
 
 
 
 
Leyendas en Tomatlán Jalisco
 
 
Un pueblo hermoso municipio de la Región Costa Norte del Estado de Jalisco es Tomatlán, su nombre significa "lugar de tomates", rico en leyendas que atemorizaron mucho tiempo a los tomatlenses y por las noches nadie se atrevía a cruzar la plaza ni los callejones, mucho menos se acercaban a los panteones.
 
Estas leyendas son parte del folklore del pueblo y aunque en la actualidad a veces nos cause risa, forman parte de la historia de la comunidad, a continuación te las compartimos para tu deleite..

 
“El charro montado en un caballo negro”

Por la plaza principal nació la leyenda de un aparecido montado en un caballo negro, vistiendo ropas de charro.

Este sujeto salía de la plaza principal, anteriormente era una calle empedrada, que hoy es la calle Constitución; este charro caminaba a las 12:00 de la noche en adelante, se dice que su caballo lanzaba destellos de fuego por los ojos y que el charro tenía unas espuelas de oro; que también reflejaban chispas de lumbre. Este fantasma hacía su recorrido por esta calle y se perdía por la calle Cuahutémoc, frente a la casa de la familia Sánchez Fernández, ya que ahí existía un portón donde desaparecía el fantasma; se dice que este sujeto le había vendido su alma al diablo.

Posteriormente se rumoró que el charro, al desaparecer, se “robaba” a las mujeres que encontraba llevándolas a donde hoy se encuentra la “zona roja”,  en la actualidad existen dos o tres botaneros con ese nombre.



“El cerro de la costa”

Se cuenta que en el mencionado lugar existe un hechizo o encanto, hay quien asegura que el viernes Santo de cada año a las 12:00 de la noche se escucha replicar campanas y que la persona que tenga valor de ir al sitio donde se escuchan campanadas va a desencantar el cerro; apareciendo un castillo muy bonito con muchas riquezas y que aquel valiente será el dueño de todo. Hoy en dia aún se espera al valiente que rompa con el hechizo.


 “Los duendes de la higuera del río”

Cuentan que conforme se acerca la Semana Santa en una higuera que se encuentra a orilla del río que pasa a un costado de la casa de la comunidad, aparecen unos hombrecitos de color verde, que buscan la manera de hacerse presentes a los niños, principalmente; comentan que los atrapan para llevarlos con ellos, tal es el caso que les sucedió a los hermanos Pedro y Leobardo Díaz Barbosa, quienes en una ocasión que venían del potrero en compañía de su papá y demás familiares, que ambos pensaron en adelantarse para bañarse en el río cerca de dicha higuera, pero ignoraban lo que de ahí se comentaba, cuando ambos se encontraron dentro del agua se dieron cuenta de que había unos hombrecillos verdes que se dirigían hacia ellos, siendo a Pedro al que tomaron de las manos y lo jalaron hacia al tronco de la higuera donde creían ver una puerta por donde aparecían y desaparecían, Leobardo al ver esto salió corriendo para llamar a sus familiares para pedir auxilio, pero cuando llegaron al lugar solo encontraron a Pedro de pie y sin poder hablar y temblando, hubo la necesidad de llevarlo al doctor para que lo examinara porque sufría de calentura y fuertes delirios a consecuencia de la fiebre que le produjo tal acontecimiento emocional; a partir de ese momento se ve con recelo a tal higuera por temor a que suceda lo mismo que a los hermanos Barbosa.

 
 
“El coyote del cementerio”

Según cuentan que antes que se formara el rancho del Tequesquite, éste fue una hacienda que tenía el mismo nombre, que cuando fallecía algún niño que después de sepultarlo se aparecía un coyote más grande de lo normal y que lo desenterraba para comerle algunas partes, motivo por lo que los familiares tenían que estar pendientes para que no sucediera tal acontecimiento.

Cuentan que se pusieron de acuerdo para matar a dicho animal; por lo cual le hicieron guardia durante días después de sepultar a un infante, para esto se turnaban pero no lograban hacerlo, porque cuando el coyote les veía el arma ésta no lograba percutir su cartucho y que a otros se les doblaba el cañón del arma como si fuera de tela, para lograr matar al coyote necesitaron bendecir con agua bendita sus armas y esconderse entre la maleza a un costado de la vereda por donde pasaba el animal para que no los viera. Después de que lograron matarlo comentan que amontonaron leña en torno al cuerpo del animal y le prendieron fuego para que todo terminara de una vez, pero existe el temor de que vuelva a aparecer por el lugar.

“La viejita del diez”

En los años 50´s corrió el rumor de esta leyenda, se decía de una mujer que murió en algún lugar del municipio de Talpa de Allende, dejando pendiente una manda: llevar a la Virgen alguna cantidad en moneda de diez centavos de níquel, que era la moneda que se usaba en esos tiempos; poco a poco fue cobrando fuerza esta historia, hasta llegar el terror entre la comunidad porque este espectro, al no conseguir los “dieces” en Talpa, se creé que vino penando por toda la región y aquí en Tomatlán llegó a decirse que muchas personas vieron a la “Vieja del 10″; y comentaron que vestía de blanco con la cara tapada con un velo que tocaba el piso, para caminar arrastraba una cadena en el cual colgaba un crucifijo y con él tocaba la puerta. Hubo quienes afirmaran que la persona que no diera los mencionados 10 centavos moría. Lo mismo les sucedía a aquellas que intentaban verle el rostro, platican los antepasados que del municipio de Tomatlán.

Leyendas realmente tenebrosas y escalofriantes....no lo crees asi?

2 comentarios:

  1. Hola yo soy de Cd. Obregon Son. y da la casualidad que en esa misma epoca, aqui por las noches se veia a una mujer de blanco arrrastrando cadenas pidiendo una moneda solo que esta,de .20 Cent. y no era amima si no que era una penitencia que le puso la iglesia por la muerte inprudencial de un hijo pequeñito Le Llamaban LA PENITENTE

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    1. Hola Israel que gusto que nos compartas, a veces se cuentan las mismas historias y leyendas en diferentes regiones con algunas diferencias según la tradición popular del lugar. Saludos

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